domingo, 15 de septiembre de 2013

El AR"I



Hasta la desaparición de Rabi Iosef Caro, predominaba en el judaísmo la razón y la deducción lógica. Tanto los tanaítas como los amoraítas y posteriores eruditos judíos, sostenían que el conocimiento y cumplimiento de la Halajá (legislación talmúdica) eran lo primordial.

La personalidad que apareció en Safed después del autor del Shulján Aruj era diametralmente opuesta. De naturaleza exaltada y mística, creía en los poderes sobrenaturales, en milagros y en los hechos que trasciendan la lógica y el entendimiento humano. Se trata de Rabi Itzjak ben Shlomó Luria, conocido como el ARI (león) por el “Rashei Tevot” de su nombre (Ashkenazi Rabi Itzjak) y por habérselo considerado como la autoridad judía más poderosa de su época.



Nació el ARI santo en Jerusalem, en el año 1534 de progenitores ashkenazíes. Su padre falleció siendo él niño aún. Su madre quedó en la indigencia y recurrió a un acaudalado hermano suyo de Egipto para que la ayudase. Éste los albergó en su casa de El Cairo.

Allí estudió el pequeño Luria con los Gueonim (Gaones) Rabi Betzalel Ashkenazi (cuyo apellido tomó posteriormente) y Rabi David ben Zimrá (RaDBaZ). 

El ARI se destacó tanto en sus estudios que su tío lo convirtió en su yerno.



Bajo la influencia de RadBaZ, que era un gran místico, el joven Itzjak se volcó de lleno al estudio de la Kabalah. Poco a poco comenzó a apartarse de su hogar y toda la semana se aislaba en una casa que su suegro tenía a orillas del Nilo. Tan sólo al atardecer del sábado regresaba a su hogar para estar con su mujer, con la que hablaba únicamente en hebreo. Al atardecer del Shabat regresaba a su retiro para sumirse de nuevo en los arcanos de la Kabalah. Este estilo ascético marcaría en gran manera a los judíos místicos posteriores.



En su extremo aislamiento tuvo Guiluy Eliahu (la aparición del profeta Elías). Aparentemente el profeta lo visitaba para estudiar con él y transmitirle secretos de la Toráh. En una de sus sabáticas visitas al hogar le dijo a su mujer que Eliahu Hanaví se le había aparecido para solicitarle que se radicase de inmediato en la ciudad de Safed en Israel, a fin de difundir (sic) la Kabalah práctica que él desarrollaba, pues le quedaban sólo dos años de vida. Esto sucedió en el 1570, cuando el ARI tenía 36 años.



Las  creencias en ángeles, demonios y otros seres sobrenaturales eran comunes en esa época. Conocer los secretos de la Divinidad y de la Creación no era suficiente. El ARI santo y sus seguidores querían aplicar en la práctica esos conocimientos para acelerar, quizás la venida del Mesías, para dominar a los malos espíritus o exorcizar a los poseídos; como así también profundizar en el concepto de Guilgul Haneshamá o transmigración del alma.



Posteriormente el Rabi Itzjak Luria llegó a convencerse de que era el Mesías ben Iosef, antecesor y anunciador del Mesías ben David, atrayendo gran cantidad de adherentes.



Al comienzo de su residencia en Safed no se dio  a conocer y se dedicó al comercio contando con el apoyo material de su tío y suegro, según se relata en el “Ari Noem”, del Mahari de Módena; pero también se sabe fehacientemente que estudió con el Rabi Moisés Cordovero, quien fuera reconocido siempre como su maestro.

Luria no sólo fue un verdadero “tzadik” (hombre justo o piadoso)  sino que además tenía tal poder creador que todas las generaciones sucesivas lo siguieron considerando el líder del movimiento de Safed. El  final anunciado por el profeta Elías se cumplió inexorablemente y falleció, en efecto, a los dos años de su estadía en Safed, en 1572.



Parece ser que Luria carecía por completo de facultades literarias porque decía: “Es imposible (que yo exponga mis enseñanzas en forma de libro) porque todas las cosas están relacionadas entre sí. Apenas puedo abrir la boca para hablar sin sentirme como  si el mar reventase  sus diques y se desbordase ¿Cómo podría expresar entonces lo que mi alma ha recibido y cómo podría transmitirlo en un libro?

En realidad existen numerosísimos tratados que circulan con su nombre, a los cuales sus discípulos nombraban con cariño “Kitbé haAri” (los escritos del ARI).



Todo lo que sabemos acerca de su sistema se basa en sus conversaciones con sus discípulos, que fueron sumamente difusas y poco sistemáticas. Por fortuna, su discípulo más importante, Jaim Vital (1543-1620) es el autor de varias versiones del sistema de Luria, de las cuales la más elaborada abarca 5 volúmenes: el “Shemona Shearim” u “Ocho Puertas”, en las que dividió la obra a la que consagró su vida: “Etz HaJaim” “El Árbol de la Vida”.



En cuanto  a  su personalidad, Luria era sumamente conservador. Esta tendencia se expresa claramente en sus permanentes intentos de relacionar sus nuevas ideas con autoridades de la antigüedad -especialmente el Zohar- como en sus actitudes respecto de los detalles. Luria aceptaba la verdad mística de afirmaciones contradictorias; incluso de los diversos tipos de escritura hebrea.





En los días de la Creación, nos enseña rabi Itzjak Luria, las fuerzas de la luz y las tinieblas estaban separadas. El mundo requiere, por consiguiente, un tikún , una corrección que lo perfeccione. Los destellos de santidad deben ser redimidos de su cautiverio. Se los debe liberar de las klipot (“cortezas”) de contaminación y maldad que los aprisionan, y el único ser que puede lograrlo es el hombre. Sus acciones serán las que apresuren o demoren la redención.



En la visión de Guershom Sholem, la Kabalah luriana es tan o tan poco práctica como la de los demás místicos de Safed. Todos ellos tienen algo en común con la Kabalah práctica, su aspecto místico y su posible degeneración en magia. Los modos de vida ascéticos que propagaba la Kabalah luriánica no son más que un reflejo de la vida religiosa de Safed, tal como era antes y después de Luria.

Luria desarrolló sus ideas a partir de sus predecesores como Cordovero y autores mucho más antiguos; que recuerdan en gran medida a los mitos gnósticos de la antigüedad. La teoría del “Tsimtsum” o contracción es rescatada por Luria de un breve tratado, mientras que su fuente literaria es un proverbio talmúdico cuyo orden el ARI invirtió.



Asimismo, la doctrina de la oración mística de Luria se sitúa exactamente en la frontera entre el misticismo y la magia, donde uno se convierte fácilmente en otro.

Cada oración que es más que un mero reconocimiento del Reino de Dios, cada plegaria que nutre la esperanza de ser atendida, trae implícita la influencia sobre los caminos inescrutables y las eternas decisiones de la Providencia.



El ARI planteó la naturaleza mágica  de la oración 




La doctrina y la práctica de la oración mística es la parte esotérica de la Kabalah luriana, la parte reservada a los elegidos o iniciados. Pero por encima de todo ello se encuentra la práctica del Tikún. La misión del hombre ha sido definida por el ARI de una manera sencilla pero eficaz como la restauración de su estructura espiritual primordial.



La Kavaná o la intención mística, también formó parte de las doctrinas expuestas por Luria. Heredero de toda una escuela de  pensamiento de Kabalah clásica, las palabras de la oración, y muy especialmente las de la oración litúrgica tradicional, se convierten en una ayuda para la “kavaná” del alma, que busca a tientas el peligroso camino hacia Dios.

Para Luria el auténtico fiel posee un enorme poder sobre los mundos interiores y por lo tanto le cabe una  gran responsabilidad. A cada momento el mundo aspira a encontrar la forma natural que ha de sacarlo del estado de confusión. Y debido a esto hay una nueva “kavaná” para cada momento.



La Kabalah del ARI fue el último movimiento religioso judío que influyó profundamente en todos los sectores del pueblo judío inclusive en la diáspora. A partir de él, se desarrolló una nueva idea moral de la humanidad que postulaba a un hombre, cuya acción espiritual a través del tikún,  puede interrumpir el exilio, en particular la diáspora interna en la que está sumida toda la creación.


Ruth Percowicz
(Permitida su reproducción total o parcial con mención de fuente o autor)


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