miércoles, 30 de octubre de 2013

Hilel haZaquén

 

Rab Hilel (70 a.e.c.-10 e.c.), conocido también como "Hilel Ha Zaquén" (Hilel el anciano, por su sabiduría), es reconocido como uno de los más grandes de los Rabís, que desarrolló su magna tarea hace aproximadamente dos mil años. Según la tradición, vivió  120 años.

Esta cifra, propuesta para el hombre por Dios en la Biblia (Gn. 5,3 ), es muchas veces explicada como las tres etapas necesarias e ineludibles para el hombre:

-La primera (de 0 a 40 años) donde lo físico predomina por sobre todo lo demás;
-La segunda (de 40 a 80 años) donde la mente comienza a ordenarlo todo, y el pensamiento se impone sobre lo corporal;
-Y la tercera (de 80 a 120 ) en la que lo espiritual nos inunda, y en trascendente unión con el pensamiento, permite comprender el verdadero sentido de nuestras vidas.

Hilel pudo -lo que ya anticipa un recorrido singular- vivir los tres períodos mencionados: los 40 primeros años como humilde trabajador en Babilonia (donde nació), de los 40 a los 80 como estudioso en tierra de Israel, y  de los 80 a los 120 como nasí o patriarca.

"Hilel hazaquén", fue un rabí y un maestro, el primero en sistematizar la interpretación de
la Ley escrita. Adquirió un gran conocimiento de la Ley en Jerusalem.

Vivió en la época de un rey que será recordado por su crueldad y tiranía (Herodes el grande), como ejemplo exactamente de lo opuesto: dulzura, bondad, comprensión, sabiduría, humildad, que fueron sus características habituales. Sin duda grande entre los grandes.

Su nombre, Hilel, se escribe en hebreo: Hei, Lamed, Lamed.

Cuando estudiamos la letra Lamed (estudio, aprendizaje, conocimiento, movimiento) vemos el ejemplo de su sagrada combinación con el Nombre Divino, para formar la palabra  HaLeLUIaH:

                IHVH + LL =  HLLVIH , que vocalizada es HaLeLuIaH

Al igual que en Haleluiah,  la doble Lamed de HiLeL nos indica los dos niveles del estudio y el conocimiento en el Rabí, el profundo entendimiento de lo práctico y cotidiano, y su increíble conocimiento de lo Superior.

Llega a Jerusalem desde Babilonia, donde su familia, de buena posición, había caído en la pobreza.  Pero esto no detiene sus profundos deseos de aprender. Fueron sus maestros en Jerusalem los grandes de la época: Shemaia y Abtalión.  Se dice que Hilel era leñador y pobre, dado que cuando un hombre de la época aducía que su pobreza le impedía estudiar se le preguntaba: ¿Acaso eres más pobre que Hilel?

Cuenta la Tradición que un viernes (día de pago semanal), al llegar a la casa de estudios, no había reunido el dinero necesario para ingresar en ella, por lo que se ubicó en las afueras, pero cerca de una ventana donde habría de escuchar la palabra de los Maestros.
A la mañana siguiente de aquel helado viernes, Shemaia le dijo a Abtalion:  "Nuestra escuela está extrañamente oscura esta mañana", y al mirar por la ventana observaron que el cuerpo de un hombre cubierto de nieve obstruía la entrada de la luz.


Salieron de inmediato y se encontraron con el cuerpo medio congelado de Hilel. 

A pesar del Shabat (Sábado), lo recogieron e hicieron un gran fuego donde lo calentaron a él y al agua con que lo bañaron, untándolo después con aceite y ofreciéndole abundante comida. 
Dijeron los Rabís: "Hemos roto el Shabat, pero hemos salvado una  vida  que guardará muchos Shabat por el que acabamos de romper."

También conviene recordar la Regla de oro de Hilel, que surge cuando un hombre se acerca a él, quejándose de la complejidad de los preceptos religiosos. El quejoso invita al Rab a enseñárselos pero simplificando su complejidad o reduciéndolos a algún simple principio. El  Sabio, que nunca se ponía de mal humor ni rehuía a las preguntas tontas, le dice: "Nunca hagas a los otros lo que no quisieras que te hagan a ti. Ésa es toda la Toráh.  Lo demás son explicaciones. Vé ahora y estúdiala."

No podemos dejar de mencionar la escuela y línea de pensamiento que crea Hilel (Bet Hilel), y la de su opuesto colega y escriba Rab Shamai (Bet Shamai).








Los Hilelitas -como su maestro- eran tranquilos, amantes de la paz, serenos y capaces de acomodar sus pensamientos a las circunstancias y a los tiempos;  pero por sobre todo tratando hacer la Ley practicable y razonable, adaptable a las necesidades de todos los días, acercando al hombre a D's.

Los Shamaítas, en cambio, eran más estrictos y severos. Inflexibles y poco tolerantes,  generaron discusiones que, más allá de que se llegara a decir que había dos Leyes, en vez de una (por Hilel y por Shamai), enriquecieron al judaísmo y al Talmud, donde muchas de esas desavenencias figuran textualmente (hay 316 controversias que figuran en el Talmud, y sólo en 55 casos Shamai es más indulgente que Hilel).

Se dice que si su generación hubiese sido digna de ello, la Shejiná (Divina Presencia) se hubiera posado en él para convertirlo en Profeta. Por muchas generaciones los líderes religiosos de la comunidad judía en tierra de Israel fueron descendientes de Hilel.

La  palabra "rabí" (del hebreo "mi maestro"), es un título honorario de los maestros judíos de la Ley. Este nombre se aplicó por primera vez después de las disputas entre las escuelas de Hilel y Shamai. "Rabí" fue utilizado también para designar a Jesús.

Dicho título es aún mantenido hoy día para nombrar a las autoridades religiosas judías (aunque -en numerosos casos- dicho título excede a quien lo ostenta). 

Antiguamente la mayoría de los rabís eran al mismo tiempo estudiantes, intérpretes y maestros de la Toráh, y preparaban hombres para cumplir con estas funciones, en grandes casas de estudio (ieshivot) en Iavne y Tiberíades (en Israel), o en Babilonia en Sura, Nehardea y Pumbedita. Dichas academias rabínicas existieron posteriormente en toda la diáspora hasta nuestros días.


Rabi Ashi enseñando en la Academia de Sura, Babilonia.



No hay comentarios :

Publicar un comentario

Dejame tu opinión o sugerencia! Te recuerdo que no publico ni contesto comentarios anónimos. Gracias.