jueves, 21 de noviembre de 2013

Los Amuletos Hebreos




A lo largo de su historia los hebreos han utilizado distinto tipo de amuletos y su rango histórico es verdaderamente extenso. Debemos tener en cuenta que para los kabalistas cada letra hebrea es un medio, un instrumento para transformar la realidad. Por lo tanto existían (y existen) palabras consideradas “de poder” o “mágicas” que nutren al amplio espectro de amuletos hebreos. 
Por ejemplo, el mal de ojo o  la caracterización de Lilit como demonio de niños ha permanecido intacta en la cultura popular mucho antes de que cualquier literatura los pudiera describir. 
La Tradición Oral ha mantenido vigente tanto a demonios como a sus hechizos. Muchos amuletos datan de los sXVIII y XIX y provienen de tierras como Marruecos, Persia, Afganistán y Kurdistán, revelando que algunos mitos han excedido el misticismo hebreo convirtiéndose en parte de la cultura general.


El poder en los Segulot (remedio, actos o ceremonias para beneficiar o alejar un mal)  o Kemiot (amuleto o talismán de la buena suerte o erradicación del mal o el peligro) hebreos, no reside en el propio amuleto sino en la fe que quien lo utiliza pone acerca del resultado que producirá el uso del mismo. Por ejemplo, un amuleto utilizado con fines decorativos difícilmente transformará la realidad por sí mismo, en cambio la “fórmula” cobra vida y manifiesta resultados mediante la intención y energía que le pone quien lo utiliza.

Los amuletos eran considerados como objetos paganos por los rabinos, pero su antigüedad, cotidianeidad y “eficacia” popular fue tan grande que debieron ser adoptados por el liderazgo hebreo. Dado que las autoridades rabínicas nunca pudieran evitar su propagación optaron por regular su uso y escritura.
Un amuleto “aprobado” es aquel que ha sido utilizado con éxito en por lo menos tres personas. Un escriba “aprobado”o “experto”en amuletos es aquel que ha escrito y utilizado tres tipos diferentes de amuletos, cada uno de los cuales ha sido usado exitosamente en tres personas. Los doctores eran frecuentemente aprobados automáticamente.

El material aceptado para la escritura del amuleto es el mismo que para la escritura de la Toráh (ver Revista “El Huerto del Nogal”Edic. #8). El contenido del mismo también estaba sujeto a revisión y aprobación. Estaba prohibido curar según las palabras de la Toráh (aunque esta regla parece haberse modificado levemente); pero no estaba prohibido ser protegido por las mismas. Por lo tanto, la mayor parte de los amuletos son de naturaleza preventiva (protección contra abortos, el mal de ojo y ciertos demonios, la promoción de buenas salud o fertilidad), u ofrecían protecciones generales y bendiciones.


Por otra parte, los amuletos o Kemiot están mencionados en el Talmud en numerosos lugares y no son catalogados como superstición. Los amuletos allí mencionados  eran pergaminos con plegarias escritas supuestamente por judíos piadosos; y son de alguna manera “plegarias continuas”.

Un  amuleto que es sólo una mano o un símbolo –si bien no está prohibido-tampoco tiene el mismo impacto. De todas formas puede servir para recordarle a la persona de la Protección Divina y Providencia (la Mano de Dios) y para concentrarse en Dios.
Maimónides establece en su Guía para los Perplejos, “El grado de Divina Providencia es directamente proporcional al grado de apego de la persona a lo divino”.
Maimónides, y muchos famosos rabinos intentaron censurar los amuletos y otras prácticas tildándolas de ridículas o equivocadas. La producción de amuletos por parte del falso mesías Shabetai Zevi (1626-1676) en su propio nombre, causaron un escándalo de proporciones y un serio daño a la reputación ya dañada de los amuletos (y de la Kabalah). 


La secularización disminuyó su “necesidad” y la creencia en los mismos. Su producción declinó notablemente entre los judíos occidentales a partir de 1750 en adelante.
Aún así, persistieron hasta el siglo XX. El desplazamiento de los judíos a través de la guerra de los treinta años (1648) hizo que se trasladaran a Holanda y Alemania, en donde muchos vivían gracias a la venta de amuletos. El Rabi Jaim Azulai (1724-1807) y el Rabi Israel ben Eleazar (de Worms1700-1760), fundador del jasidismo moderno, eran escribas de amuletos. Durante la Guerra de Independencia de Israel en 1948, los amuletos eran entregados por civiles a los soldados, y para 1966 nuevos amuletos se podían obtener en Mea Shearim, el barrio ortodoxo de Jerusalem.

Ya en  1996 la distribución de miles de amuletos repartidos con fines políticos, que llevaban la imagen del más anciano de los kabalistas (108 años) Rabi Itzjak Kadouri y nombre sagrados de ángeles, fue declarada ilegal por el estado de Israel, idolátrica por los partidos políticos religiosos rivales y una “amenaza a la democracia” por parte de los partidos de izquierda israelí

Contenido
Se dice que un Rabí había escrito una vez un amuleto muy efectivo. Un curioso, intrigado acerca de  qué permutación mística o encantamiento kabalístico habría escrito allí abrió el diminuto rollo. ¿Y qué encontró? Un breve párrafo de la Tosefta, un comentario lógico y literal del Talmud! El amuleto tenía poder simplemente por el mérito del sincero estudio del Rabi.
Las inscripciones sobre los amuletos consisten clásicamente en versos bíblicos o letras y fórmulas codificadas, con sentido místico. Los diseños y formas generalmente cumplen un propósito decorativo. Más bien, consisten en símbolos e íconos que utilizados en combinación con ciertas palabras o letras, se creía que eran efectivos contra algún tipo de infortunio. 


Los símbolos más comunes son la Menoráh (el candelabro de siete brazos) y la Estrella de David. Los amuletos norafricanos por lo general muestran una mano para combatir el mal de ojos, o cruces, discos y medias lunas. Con frecuencia son dijes de cuadrados o triángulos que muestran caracteres hebreos para potenciar las letras y permitir a la primera letra de cada palabra en el texto formar otra (Rashei Tevot), con un significado diferente.

Por otra parte, es importante destacar dentro de la utilización de los amuletos que mientras muchos Segulot utilizan invocaciones angélicas, debemos recordar que no es a los ángeles a quienes estamos pidiendo. Dicho acto sería idolátrico.
Cuando se utiliza una Seguláh el pedido es directa y únicamente a Dios. Se le pide que canalice Su energía de una manera precisa. Los versos escriturarios que se recitan, su orden y número ayudan a repicar en nuestra mente conciente y en los mundos superiores la realidad que se desea crear o transformar a través de las suplicas y plegarias.
En esencia, ayudamos a que se manifieste lo que deseamos de la manera correcta. Pero solo Dios es Quien elige qué manifestar y qué no manifestar.

Desde ya, la Biblia es la fuente más importante de todos los libros hebreos que contienen magia.
Prácticamente todo lo relativo a amuletos y encantaciones, dentro de la comunidad judía laica,  ha quedado catalogado como perteneciente al “folklore Judío” incluyendo este término la degradación del sentido real del valor de un amuleto, al agregarle supersticiones y prejuicios que, a nivel religioso están prohibidísimos. Al mismo tiempo, la carga energética de miles de años y la eficaz utilización de los mismos nos devuelve la posibilidad de su serio estudio.


Los autores de la mayor parte de los amuletos eran todos rabinos eruditos. Muchos de ellos servían como “Daianim”(o Jueces de Cortes Religiosas) en sus comunidades. Su relación con la Halajáh (o Ley hebrea) era muy seria. Estos eran individuos extremadamente observantes  de la Toráh y reconocían que para que las Segulot irradiaran la energía apropiada, y por lo tanto, funcionaran, debían ser estrictos por observantes del Código de Ley Judía (Shulján Aruj).

En la tradición kabalística existen literalmente miles de Segulot diferentes; siendo algunos por ejemplo, verdaderas recetas que incluyen desde la clásica Guematria hasta la combinación de diferentes hierbas.

Entre los amuletos  más corrientes  podemos encontrar:

  • Saharón adorno con forma de Luna.
Jueces 8:21 “Entonces dijeron Zevaj y Salmunáh: “Levántate tú y mátanos porque como es el hombre, así es su fuerza”. Levantóse pues Ghidon y mató a Zevah y Salmunáh, y tomó las medias lunas que llevaban al cuello sus camellos.”
Jueces 8:26 “Y fue el peso de los zarcillos de oro que el había pedido, mil setecientos siclos de oro; sin contar las medias lunas…”

  • Lejashim exorcismo, palabras místicas
Isaías 3:20“En aquel día quitará el Señor…los tocados, y las cadenillas para los pies, y los ceñidores y los pomos de esencias, y los amuletos” (vehalejashim, en hebreo)

      La mayor parte de los Lejashim contienen las palabras mágicas “Abrakala”, un pasaje   bíblico, una plegaria y tres veces las palabras Amén y Selah.

            Dentro de esta categoría se encuentran los Segulot referidos a Lilit. Los mismos utilizan ciertos nombres como palabras de poder bajo la premisa de que “la sola visión de dichos nombres  la aterroriza y protege a aquellos que invocan su ayuda contra la bruja roba-niños”.

  • Campanillas o Paamón
 Éxodo 28:33-35
“Y harás sobre el ribete inferior de él granadas de color azul-celeste y púrpura y carmesí, sobre su ribete inferior, a la redonda, con campanillas de oro en medio de ellas, todo en derredor; (34) de manera que haya una campanilla de oro y una granada sobre el ribete inferior del manto, en torno de él. (35) Y estará sobre Aharón siempre que ministre; pues ha de oírse su sonido, cuando entra adentro del santuario a al presencia del Señor, y cuando sale, para que no muera”.

 Deut 6: 4-9 “Oye, Israel, el Señor, nuestro Dios, el Señor es Uno. Y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que te ordeno hoy, han de permanecer sobre tu corazón; y las inculcarás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte y al levantarte; y las atarás por señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos…”


  • Mezuzáh
Deut. 6:9 “y las escribirás sobre las jambas de tu casa y en tus puertas (de las ciudades)”

  • Tzitzit
 Núm. 15:38 “Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, durante todas sus generaciones; y que sobre el fleco de cada borde un cordón de color de jacinto (azul).”



Debemos insistir aquí, que el amuleto más poderoso de trasformación de la realidad lo constituyen las letras hebreas. Recordemos que las mismas se hallan en la Toráh, el Libro de la Ley – el más grande todos los amuletos hebreos- y el TaNaJ.

Así por ejemplo, según el Rabi  Howard Kosovske, el noveno, undécimo y duodécimo versos correspondientes a los 13 Atributos de Fe son permutaciones de las tres palabras del texto de Gn. 49: 18. Éste tipo de préstamos de la Biblia y de los escritos de los rabinos son comunes en la composición de amuletos hebreos.
Antiguamente se lo solía reproducir en miniatura y llevar colgado del cuello; se creía que esta costumbre repelía todas las formas del mal. También la utilización específica de las letras hebreas con estos fines se halla perfectamente descripta en libros  apócrifos como el Sefer Yetziráh, Sefer Raziel y otros.




También dentro de las costumbres y el folklore judío; utilizados como amuletos “domésticos” tanto los ashkenazim como los sefaradim, la utilización de ciertos alimentos para producir efectos se haya profundamente arraigada. Por ejemplo, el agua, los peces de mar, la sal

Ésta última merece un comentario aparte puesto que se la consideraba efectiva para contrarrestar un gran número de males. Como símbolo de pureza y preservación, ha sido una fuente de vida y protección. Según los kabalistas “Aleja a los espíritus” porque su equivalente numérico en hebreo equivale al valor numérico del Tetragrama multiplicado por tres  (Trachtenberg 1939, 160). 
La ausencia de la “sal de la vida” era la muerte, y de allí proviene la costumbre de comer después de los funerales (en el caso sefaradí específicamente) un huevo entero sin sal. Como explica el  Rabi Samuel Benaroya ofrecer un huevo completo sin sal era “una señal de la vida que ahora falta”.
Tanto para los sefaradim como para los ashkenazim, la redondez del huevo representa “la continua naturaleza de la vida” y el “círculo infinito”de vida y muerte (Greenberg 1983, 293).
En ocasiones diferentes del funeral, los sefaradim luego de pelar un huevo duro, lo dividen en dos para “separar” o “cortar” la conexión con la muerte, y le añaden sal para dar la simbólica protección de vida y preservación.  

Cn respecto a esto, algunos manuscritos medievales han sido hallados e identificados como fórmulas o amuletos (escritos en judezmo o judeo-español) en España: "Aya vayas mal donde komen guevo sin sal”. 





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