martes, 10 de diciembre de 2013

¿Dónde está?


Si bien la Kabalah propiamente dicha, ofrece herramientas y técnicas para la curación y orientación personal en cualquiera de los planos, físico, emocional, y mental; a través de nuestra experiencia con grupos y en forma individual, hemos comprobado que la Kabalah es tomada como un saber teórico más que practico o como un misterio a develar más que una oportunidad para incorporar y metabolizar ideas y conceptos, y utilizarlos en la vida cotidiana.



Hacer Kabalah implica recibir conocimiento y hacerlo propio, es decir SUMARLO al que uno ya tiene (sobre todo a cierta edad) para -en conjunto- aprovecharlos y canalizarlos en pos de la realización personal, la felicidad, la corrección del mundo (o Tikun Olam), el crecimiento espiritual, el desarrollo y la transformación, el amor, etc.



Por sobre todas las cosas, para la incorporación personal de la Kabalah es necesario un "descorrimiento de velos", una dolorosa honestidad consigo mismo, aquella que significa darse cuenta de los defectos y sombras personales. Se torna indispensable volverse humilde ante la propia humanidad y reconocer sus propias limitaciones. En definitiva  y sin ir más lejos, conocerse a sí mismo.



Para eso, como ya sabemos, no hay lectura ni estudio que alcance, ya que esto obligaría a mirar hacia afuera (libros, apuntes, etc.) en una titánica tarea, y no para adentro.

 Afuera encontramos -entre otros- la erudición científica y académica, la rigidez religiosa de cualquier denominación, y en los últimos tiempos el  psicoanálisis ortodoxo, que han dejado un tendal de preguntas sin respuestas, una enorme cantidad de personas desahuciadas (en todos los sentidos), y ha  provocando más enfermedades y confusión que curación y armonía.

Adentro, ese lugar al que muchos temen por desconocido es un Lugar infinito. Allí  se halla nuestro Maestro Interior, nuestro guía espiritual que nos envía constantemente señales, ya sea a través de nuestro cuerpo, por ejemplo emociones, o síntomas, o de nuestra mente, pensamientos o sueños.





En ese Lugar reside la curación, y no afuera. Mirando para Adentro es en donde encontraremos nuestro camino, aquello que es justo para nosotros sin que nadie deba decirnos nada. Nuestra misión. Y precisamente allí, en ese silencio sanador, es en donde la divinidad tiene Su Lugar para aparecer y la Kabalah para manifestarse.







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