domingo, 22 de diciembre de 2013

Olamot



CONCRETAR UNA IDEA (o un paseo por los OLAMOT)



Para ilustrar este tema de profundo significado kabalístico e importante explicación acerca de cómo una idea se hace realidad, imagínese un arquitecto planificando un enorme complejo de edificios.

Primero decide qué tipo de edificios podrán satisfacer sus necesidades. Dibuja un plano básico y contempla cómo cada edifico cumplirá mejor con su función en relación al resto. Recién entonces les da ordenes a los trabajadores e inicia la construcción.



En esta analogía, el nivel de ADAM  KADMON está representado por la decisión del arquitecto que debe saber lo que quiere construir ANTES de comenzar a planificar.




Olam haAtzilut, entonces, sería el paralelo del plan completo y el diseño del proyecto. En este punto, una idea completa ha tomado forma que puede ser representada por el dibujo abstracto de símbolos técnicos en un papel.

El arquitecto está muy lejos, todavía, del producto terminado.

Podemos decir que estas dos etapas tienen lugar “en su oficina”, antes de que comience la construcción propiamente dicha.

Lo que se necesita ahora es traducir todos esos símbolos a los detalles de la realidad física.



En el espacio designado para el edificio (que estaba vacío y por lo tanto, puede ser llenado), el trabajo del arquitecto requerirá pensar (Olam haBriah) cómo implementar el plan general;  lo que deba decir (Olam haIetziráh), en donde él transmite las instrucciones a sus trabajadores;  y la acción , lo que deba hacer (OLAM ha Assiah) en donde las cosas se hacen y el propósito final del arquitecto es finalmente concretado.



Siguiendo con este ejemplo, podemos ver que el mismo proceso sucede en toda actividad que tiene un objetivo. Cuando una persona primero decide hacer algo, concibe un plan general. A medida que se acerca a la implementación del plan, sus procesos de pensamiento disparan automáticamente impulsos nerviosos que viajan a través del cuerpo.

Finalmente, sus músculos “obedecen” a los comandos del cerebro y efectúan la acción deseada.





Aquí vemos los niveles ocultos de voluntad y pensamiento indiferenciado, expresados a través de la actividad mental conciente, la red  de comunicaciones superveloz del sistema nervioso y el completamiento del proceso en hechos.

Cada nivel es una concreción mayor del estado precedente y se convierte en la fuerza que permea al estado siguiente.



Este es el significado de las enseñanzas del Zohar cuando dice que los niveles superiores están “vestidos” de los más bajos. Prácticamente podemos sentir la presencia de la voluntad y propósitos más profundos en la acción concretada.



Más aún, podemos ver que así como  tan solo en una semilla está codificada toda la secuencia de un árbol, de la misma manera, en la acción completa subyace la voluntad original.


Ruth A. Percowicz

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