domingo, 26 de enero de 2014

La Noche oscura del Alma

Cuando en 1998 encontré en una tienda del extranjero el libro que había ido a buscar sobre meditación kabalística, confieso, me senté y me puse a llorar. El empleado de la librería fue muy amable y me acompañó preguntándome si yo estaba bien o si necesitaba algo. Le expliqué que – en ese momento  hallar lo que fui a buscar – o sea  “un” libro, “ese” libro, era para mi una experiencia numinosa, ya que en Buenos Aires no había nada de eso y yo  me quería dedicar específicamente a ese área que ofrece la Kabalah y traerla para mis alumnos.

Muchos años han pasado desde ese momento que aún recuerdo con claridad.

Durante los mismos, el judaísmo conservador de la Argentina fue incorporando  algunas (muy pocas a mi gusto y con modificaciones autóctonas) técnicas y prácticas vinculadas con la meditación judía (entendida como tal, y no como “oración” o “plegaria”);  he discutido y peleado con directivos de sinagogas en defensa de métodos que kabalistas medievales utilizaban en sus congregaciones mixtas; he ofrecido cursos, escrito notas, hablado en radio.
He buscado personas y ofrecido trabajo a gente que sentí me podían acompañar en la tarea de ayudar a revelarSe, corregirSe, amarSe a sí mismas y a toda la humanidad a través de la meditación kabalistica, mas no he tenido suerte. O no he sabido hacerlo como el marketing demanda. O quizás no he dado garantías de prosperidad. O de sabiduría. No sé.

Colegas y amigos se quedaron perplejos ante mi relato, puesto que yo no estaba feliz y dejaría de hacer lo que más amaba.
Cursos complementarios, instrucción académica sobre otros temas, concentración de mi atención en otro tipo de cosas…como era previsible terminé vagando en “la noche oscura del alma”. 
Hasta que – gracias a  la constancia y amor de algunos maestros y amigos- me di cuenta de que tal vez, yo pude haber dejado la Kabalah pero la Kabalah nunca me había dejado a mí.

Ahora, como aquella primera vez, cuando me reencontré conmigo misma, también me senté  (forma familiar de expresar “me puse a meditar”), y lloré.

La meditación kabalística –como toda disciplina meditativa tiene como objetivo el Retorno a la Unidad, volverse uno consigo mismo.
En el caso de la Kabalah es enorme la variedad de técnicas que se han re-descubierto, y retomado desde fuentes manuscritas  o impresas de una antigüedad que genera asombro.

Las diferentes meditaciones tienen como eje común que van aumentando gradualmente su nivel de dificultad a medida que el discípulo es constante y avanza. 

Es  importante explicar que hay técnicas elevadas a las que no todos acceden; si bien todos los que deseen (y tienen un estado emocional equilibrado) pueden practicarla.
Este punto es importante, la meditación kabalística no equilibrará ni armonizará aquello que está desbalanceado sino que profundizará los estados, amplificará el estado emocional y mental del meditador,  y según el arquetipo, emanación o energía que se trabaje se producirán los resultados.

Por eso, es fundamental ser sumamente honesto consigo mismo. Si se toma medicación psiquiátrica por ejemplo, la meditación kabalística  está desaconsejada. No así, si el practicante adhiere a otras disciplinas meditativas, como así tampoco si nunca practicó meditación.

En todo caso, para armonizarse desde la Kabalah, habrá primero que pasar por el filtro del discernimiento a través de la confección del Árbol de la vida personal según los objetivos, entre otras cosas.
Distinto es relajarse previo a la práctica, cosa que es mandataria hacer ANTES de toda meditación de cualquier índole.

Si bien es cierto que hallamos entrelazada muchas veces la meditación kabalística con  las plegarias, para que las mismas tengan un sentido meditativo o contemplativo, es fundamental seguir las técnicas tal cual transmitidas por grandes sabios y kabalistas: desde entender la teoría desde la lectura mística sobre lo que se está recitando hasta, por ejemplo – para ciertos métodos-  disponer de  una hora de preparación  física y respiratoria, otra hora con la meditación propiamente dicha y una más para salir del estado de conciencia ampliado…

Sin embargo, más allá de las plegarias, y fuera de los contextos que podríamos denominar “religiosos”  existen técnicas de meditación específicas.

Una de las más fascinantes y profundas que la Kabalah propone es la meditación profética. La misma postula que cuando el meditador (que es el microcosmos) sintoniza su mente con determinado cabalista, o contempla  arquetipos,  invoca símbolos o repite ciertas palabras o frases, las mismas resuenan a nivel Macrocósmico (el Universo donde no hay espacio ni tiempo) unificándose empáticamente con  aquella misma energía, del mismo sello o persona, misma forma, intención o especie  que se manifestó por vez primera; como un viaje en el espacio-tiempo, pudiendo entonces la mente (y el alma) evocar y nutrirse de pureza y origen para ser luego transformada o canalizada por el meditador, quien en urgente maniobra aprovechará dicha Magna energía para concretar sus objetivos personales.

Hay numerosas otras meditaciones, ya no proféticas, pero igualmente elevadas como la Kabalah Iunit (o sea Kabalah Contemplativa) que trata del meticuloso trabajo con los Tikunim,  vinculadas con la literatura del Zohar. Es interesante destacar que en numerosas casas de estudios bíblicos avanzados se ha elegido como forma de meditación murmurar (no escanear) cada letra de dicha lectura – y luego unir las letras formando palabras-  sin ningún tipo de interpretación, de tan compleja que es.
De hecho, escribir sobre la misma llevaría varios volúmenes de explicaciones o años de clases.
También podemos mencionar, Shiviti, Ein, Salmos, Guematria, Musar, Unificaciones, Sefirot, Vocalizaciones,  …  etc. 



Para terminar me permito recordar, que la meta de la vida espiritual o tal vez acceder a atisbos de ella, es abrirse a la realidad que existe más allá de nuestra pequeña sensación del ser. 
Y la meditación kabalística es un medio para acceder a ella.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Dejame tu opinión o sugerencia! Te recuerdo que no publico ni contesto comentarios anónimos. Gracias.