domingo, 12 de enero de 2014

La Palabra Escrita


Para el mundo moderno, la palabra escrita está dada por hecho. Nos encontramos tan alejados de nuestro orígenes que cuando escribimos algo, ya sea en un papel, o en la PC ni siquiera pensamos en el acto físico de crear palabras.
Para nosotros, escribir es simplemente un medio para un fin y una herramienta para comunicarnos los unos con los otros. 



Pero hace 3000 años, cuando la escritura alfabética recien comenzaba a expandirse masivamente en el Cercano Oriente, las palabras escritas eran mucho mas que signos o símbolos que servían para leer.
Las palabras eran depositos de poder..., conductos físicos que le otorgaban realidad a los pensamientos más internos y al alma. 


En la Biblia hebrea existen claras indicaciones de que la escritura era considerada como poseedora de propiedades tangibles y mágicas.


En el Libro de Ezequiel, el profeta acepta su mision profetica durante un trance de ensueño, comiendo un rollo con las inscripciones que contenían las palabras del mensaje divino (Ezequiel 2:9-3:11). Habiendo ingerido las palabras, Ezequiel y la palabra de Dios se convierten en Uno.
Las propiedades mágicas de la escritura implican que las palabras escritas -una vez que toman existencia- se activan y se convierten en fuerzas inestables que pueden ser manipuladas, tanto para el bien como para el mal.
Numerosas inscripciones cortas encontradas en Israel y otros lugares que datan de la Edad de Hierro piden bendiciones divinas y protección, como si el acto de escribir una plegaria trajera la presencia de Dios a una especie de realidad material; permitiendole a las palabras por lo tanto empaparse de poder visceral.

Pero asi como una escritura podía ayudar a alguien a que sus plegarias fueran escuchadas, tambien podrian ser utilizadas para infligir dolor y sufrimiento.
Muchas tumbas antiguas son "protegidas" a traves de maldiciones, y graffitis y otro tipo de inscripciones de esta índole se encuentran dispersos en todo el Cercano Oriente.
En un mundo y época en la que el simple acto de borrar el nombre de un autor equivalía a borrar la vida de la persona y su esencia; los autores de estos escritos profundizaron en el tema para asegurarse que los vándalos y ladrones sufrieran el mismo destino.
Hiram, el Rey de Biblos, del s. X a e.c. escribió en su sarcófago que cualquiera que intente destruir la inscripcion de su tumba tendría su propia inscripcion tambien destruida (significando que destruiría su vida).




Ideas similares acerca del poder transformador de la palabra escrita, persisitió entre las poblaciones judías del Cercano Oriente a lo largo de toda la antigüedad. En la antigua Babilonia (s. III-VII a e.c.) por ejemplo, un enorme cantidad de potes de cerámica contenian inscripciones con plegarias, maldiciones, y rituales de curación escritos en Arameo.
Las inscripciones espiraladas en los bols con frecuencia contenían dibujos y diagramas de demonios y otros espiritus malignos encerrados.
La escritura, aún en ese perído tardío, todavía estaba investida de poder que convertiría bendiciones y maldiciones en realidad.
Para la Kabalah hoy en día, esas palabras o fórmulas escritas siguen teniendo exactamente el mismo poder.
Los invito a explorarlas.

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