miércoles, 26 de marzo de 2014

La Guematria


La Guematria, cuyo nombre se utiliza en forma general para designar a todos los métodos de exégesis o investigación kabalística, es uno de los más importantes aspectos de la práctica del misticismo hebreo; y designa en forma específica a lo que se dio en traducir como “simbología numérica hebrea” o mal llamada “numerología”.


En primer lugar, aparte del valor numérico que se le otorga a cada letra, debemos comprender que el uso de la Guematria implica la comprensión de la Kabalah –o misticismo hebreo- como una disciplina integral, que incluye los aspectos divinos y bíblicos como así también los personales y psicológicos.



El entendimiento de éstos métodos y su aplicación, otorgan por lo general una apertura de conciencia, una predisposición mental hacia lo desconocido; al tiempo que acelera el intercambio sináptico cerebral al trabajar arquetipos hebreos y números.



Todo el significado de las letras hebreas interviene cuando utilizamos cada letra o su valor numérico o cuando efectuamos transformaciones y “jugamos” con los símbolos “a ver qué pasa”.



La Guematria tiene un importante contenido meditativo ya que la combinación de las letras y sus consecuentes cálculos numéricos implicarán la intercalación de diferentes tipos de energía; recordando aquí que las letras hebreas son canales o conductos a través de los cuales se manifiesta la energía del Creador.  El orden  o desorden de las mismas implicará la transformación, sublimación y aprovechamiento de dicha energía

Según la Kabalah el idioma hebreo no constituye solo una mera forma de comunicación, sino una herramienta más elevada, un instrumento capaz de provocar o evitar eventos y situaciones.  Este poder es referido en hebreo como “Leshanot Sidrei Bereshit”, o “Cambiar el Orden de la Creación.”

Entre los numerosos métodos de investigación propuestos por la Kabalah para la comprensión sutil y concreta de cada letra la Guematria, desde mi punto de vista, es uno de los más importantes, y constituye la antigua forma de numerología hebrea.


Dice G. Scholem:

“Las verdades de la razón son resultado del movimiento de las letras del pensamiento. Pero el místico no se detiene allí; distingue asimismo entre la materia y la forma de las letras, a fin de acercarse más a su núcleo espiritual, y se sumerge en las combinaciones de las formas puras de  las letras que ahora, al ser formas puramente espirituales, se graban en su alma. Se esfuerza por comprender las relaciones existentes entre las palabras y los nombres formados por los métodos cabalísticos de exégesis. El valor numérico de las palabras –Guematria- es aquí de especial importancia”.


La Guematria deriva de la observación de que cada letra del Alefbet es también un número. A la Guematria se la conoce como la “especia de la Toráh”, lo cual nos explica que no es el plato principal, pero sin embargo le agrega mucho sabor.


Hay muchas formas de computar el valor numérico de una palabra a través de la Guematria siendo el más simple la adición de los valores numéricos correspondientes a cada letra.




Avodá Pnimit o Trabajo Interno


Uno de los problemas largamente asociados con el estudio de la Kabalah es la supuesta formalidad y solemnidad – que en muchos casos se torna aburrimiento-con que se abordan sus diversas y muy esenciales (al tiempo que complejas) temáticas. Esto en la mayoría de los estudiantes se traduce en una inhabilidad para comprender esas  profundidades con entendimiento.



De hecho, muchas jevrutot (parejas de estudio) no funcionan o duran poco tiempo porque suele suceder, que el javer (o compañero) supuestamente más estudioso se sabe todo de memoria (de hecho puede repetir citas textuales de casi cualquier texto sagrado hebreo!) pero le falta profundidad, sentido, trabajo interno, o Avodá Pnimit. Y se nota.

A lo largo de los años de mi estudio personal y enseñanza me he propuesto el desafío de comprender aquello que aprendo. Si bien esto suena obvio, confieso que he tenido un éxito parcial. Resulta bastante complejo entender las profundidades del océano de la Kabalah, con una mente humana que en el mejor de los casos puede contener unas pocas gotas de sabiduría sagrada. Aún así, me siento agradecida de poder compartir aquello que el Creador ha elegido que yo comprenda.



Esencialmente, la Guematria (junto con las demás técnicas de permutación y sustitución) fue la materia que más me abrió las puertas (y la cabeza) permitiéndome profundizar allí donde el intelecto no llega. La Guematria con su multiplicidad de variantes y opciones me sumergió en las profundidades de la Kabalah casi al mismo nivel de la Kabalah meditativa, al punto de ingresar en un nivel extático.

Temporadas enteras he pasado con 14 libros sobre el escritorio, varios diccionarios de diferentes autores, la Toráh, mis apuntes, etc.; intentando desentrañar la Guematria de determinado pasuk (o versículo)  de los Salmos. A veces, salía victoriosa y las horas de antiestética postura resultaban en varias y fundamentales revelaciones simultáneas personales, que me hubiera llevado años descubrir. Otras no, y la frustración se disipaba solo a través de alguna expresión artística o de una meditación específica.


La Guematria quita el halo de solemnidad y rigidez;  y nos permite ahondar en nuestra psique (o alma) yendo de la letra al número y del número a la letra, percibiendo y confirmando el cambio y la transformación permanente, la dinámica, el movimiento.


La Guematria nos lleva a comprender situaciones desde un sentido “holístico”; es decir la totalidad de la situación, y no solamente un aspecto que seguramente surge con el interés de que dicha situación nos resulte favorable.



Desde lo formal


La interpretación por vía numerológica  es aceptada entre las 32 reglas de hermenéutica de la Toráh impuestas por las Sagas Talmúdicas; y queda establecido que los números que aparecen en forma literal o surgen a través de los cálculos guemátricos en el texto bíblico NUNCA son casuales o coincidencia. El uso rabínico de la guematria es poco frecuente pero es de base para los místicos hebreos. Tampoco se la utiliza para determinar la Ley.

Sin embargo, la preocupación por el número oculto ya se evidenciaba en la misma Toráh propiamente dicha. Por ejemplo, hay precisamente 7 palabras en el primer verso del Génesis que equivalen a los 7 días de la Creación.



Quizás el ejemplo más famoso se pueda encontrar en Gn. 14:14. En esos versículos la Toráh nos relata que Abraham tomó 318 criados con él para rescatar a su sobrino Lot de los ejércitos enemigos.

El número sobresale porque no es común que figure en el Sagrado Texto una cifra exacta  (el autor podría haber considerado escribir “300”, o “algo más de 300”; sin embargo puso el número preciso… ¿por qué?...¿para qué?).

Luego, los intérpretes hicieron notar que el nombre del sirviente de Abraham “Eliézer” tiene el NO casual valor numérico de…318 (!) sugiriendo que Abraham tomó únicamente a Eliézer con él.

La extraordinaria naturaleza de esta correlación se refuerza después cuando una se da cuenta de que el nombre Eliézer significa “Mi Dios es ayuda” implicando que Abraham rescató a Lot de los ejércitos enemigos únicamente con la ayuda de Dios.


Así, encontraremos incontables ejemplos bíblicos y para bíblicos.


En cuanto a lo personal, y según mi propia experiencia, la Guematria contribuye a la elevación espiritual a través de la  propia indagación,  la búsqueda  interna  para el encuentro con la divinidad. La práctica de la Guematria, al manipular letras y arquetipos divinos,  nos convierte en vasija para que la divinidad resida en nosotros mismos.

La Guematria ha probado ser – desde tiempos ancestrales hasta hoy- un trabajo terapéutico  con resultados sorprendentes  y mágicos.


Ruth A. Percowicz

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